Vida de Santa Bernardita

LOS PRIMEROS AÑOS

El 7 de enero de 1844, a las dos de la tarde, nace Marie Bernarde Soubirous (Bernadette) en una pequeña y humilde morada, el Molino de Boly, en la pequeña localidad pirenaica de Lourdes (Francia).
La primogénita de cuatro hermanos (llegó a tener cinco hermanos más pero murieron prematuramente) vivirá aquí hasta los 10 años, aunque no de manera continuada, ya que a los pocos meses, su madre sufrió graves quemaduras por el fuego del hogar y lla levaron a Bartrés, un pueblo a unos 4 kilómetros de Lourdes. Allí permanecería un año y en 1846 volvería al molino.
Desde pequeña, Bernadette tuvo una salud muy delicada a causa de la falta de alimentación y del lamentable estado de la casa donde vivía. Pero a pesar de las dificultades económicas y penurias por las que atravesaban, Bernadette descubrió en ese molino algo muy importante en la vida de todo ser humano y que le marcaría para siempre: el amor a las personas.

LA FAMILIA DE BERNADETTE

Padre:  Francisco Soubirous (7 julio 1807 – 4 marzo 1871)
Madre: Luisa Castérot (28 septiembre 1825 – 8 diciembre 1866)
Se unen mediante matrimonio civil el 19 de noviembre de 1842 y mediante matrimonio religioso el 9 de enero de 1843.
Hijos (4)
Bernadette Soubirous (7 enero 1844 – 16 abril 1879)
Marie Soubirous (Toinette) (19 septiembre 1846 – 13 octubre 1892)
Jean Marie Soubirous (13 mayo 1851 – 27 febrero 1919)
Justin Soubirous (1855 – 1865)

TIEMPOS DIFICILES

Cumplidos los 10 años, Bernadette va a tener que soportar tiempos muy difíciles para ella y su familia. 
Primeramente su padre, Francisco, perdería un ojo en un accidente de trabajo y quedaría tuerto. Luego, el panadero de Lourdes le acusará de haber robado sacos de harina, motivo por el cual pasaría una semana en la cárcel. Además, toda la región padece unos años de grandes sequías que echan a perder las cosechas y los cultivos. Al no haber  trigo suficiente, los molinos tienen que cerrar. Entre ellos, el de Boly, donde trabajaban y vivían los Soubirous. Y por si esto fuera poco, aparecen los molinos de vapor que definitivamente se imponen a los tradicionales de agua.
Después, una epidemia de cólera se expande por la ciudad de Lourdes, causando 38 muertos y centenares de afectados. Bernadette, con una salud ya bastante débil, contraerá la enfermedad y padecerá las secuelas toda su vida, sufriendo grandes problemas de asma. Los Soubirous, sin trabajo y sin vivienda, se encuentran sumidos en la miseria.
Un primo del padre, Aimé Sajous, propietario de la vieja prisión, les cede una de las habitaciones para que se alojen. Se trata de una pequeño cuarto llamado “le cachot” (el calabozo) de reducidas dimensiones y de condiciones penosas. Aquí pasarían los siguientes años. A partir de entonces, la familia es señalada en el pueblo como «los que viven en el calabozo”.
Y por si esto fuera poco, Bernadette no puede recibir la primera comunión ya que por sus enfermedades y por el trabajo que debe realizar para ayudar a la familia, no logra aprender a leer ni a escribir. Incluso apenas sabe hablar el francés (hablaba un dialecto de Lourdes).
En noviembre de 1857, los Soubirous aceptan la propuesta de Marie Lagües, que ya la había acogido en Bartrés, para que Bernadette vaya como criada a su casa. Por las noches, después de largas jornadas de trabajo, la joven repetía de memoria las fórmulas del catecismo para así poder comulgar. Estos deseos de comulgar hacen que regrese a Lourdes en enero de 1858, pocas semanas antes de la primera aparición.

EL PERIODO DE LAS APARICIONES

Entre el 11 de febrero de 1858 y el 16 de julio, Bernadette vivió la experiencia extraordinaria del encuentro con la Virgen en 18 ocasiones.
Con sólo 14 años, el día 11 de febrero, Bernadette y otras dos niñas (su hermana Toinette y una amiga) fueron a recoger leña al lado de una gruta. De repente, en la gruta donde se encontraba, vio una luz con forma de una joven. La Aparición y Bernadette no intercambian palabra alguna, hacen la señal de la cruz. 
La segunda fue el 14 de febrero. La Señora le sonríe, pero sigue sin hablar.
En la tercera, el 18 de febrero, Bernadette le pregunta su nombre. La Aparición no se lo dice de momento y le propone una cita diaria durante quince días. 
Del 19 al 23 de febrero tienen lugar las apariciones cuarta, quinta, sexta y séptima. La Señora y Bernadette se hablan, son citas de confidencias. Mientras, las autoridades acusan a la pequeña joven de perturbar el orden público y la amenazan con la cárcel. 
Del 24 de febrero al 1 de marzo se producen las siguientes apariciones, de la octava a la doceava. Es aquí donde Bernadette, guiada por la Señora, descubre en la gruta la fuente donde beber y lavarse. Al principio es agua fangosa, pero pronto sale clara y limpia. 
Del 2 al 4 de marzo se producen las tres siguientes, en donde la Señora le dice a Bernadette que vaya y diga a los sacerdotes que se construya una capilla para que la gente venga en procesión. 
El 25 de marzo se produce la decimosexta aparición, en la cual la Señora le revela su nombre, la Inmaculada Concepción.
El 7 de abril es la decimoséptima aparición, en la que Bernadette recibe a la Virgen con una vela, la luz de Pascua.
El 16 de julio tiene lugar la última aparición, la despedida. Bernadette ya sabe que esta es la última vez que va a ver a la Inmaculada Concepción.

SU VERDADERA VOCACION

La vida de Bernadette estuvo llena de penalidades y enfermedades incluso después de las apariciones. Ella continuó con su vida sencilla y humilde, pero muy pronto tuvo la intuición de que sería religiosa. Todas estas penurias no hicieron sino consolidar y agrandar su fe y amor en Dios y en la Virgen.
La vida cotidiana se hacía difícil después de las Apariciones ya que son muchas las personas que la persiguen para oír sus narraciones. Es admitida como interna en la casa de las Hermanas donde sigue estudiando y de esta manera es protegida de la curiosidad de las gentes. En 1863, invitada por las religiosas se dirige al Hospicio de Nevers y permanece como enfermera dos años. Fue una experiencia que le marcará. Algo que cautivó a Bernadette de esta congregación fue la discreción con que la trataban, todo lo contrario a otras que veían en ella un reclamo. 
Años más tarde, cuando decidió entrar en la congregación, diría: «Voy a Nevers porque nadie me lo ha pedido». El 4 de abril de 1864, Bernardette habla con la superiora y solicita su admisión. Apoyada por el propio obispo, el 19 de noviembre obtiene una respuesta favorable. Bernadette comenzó el postulado en febrero de 1865 y, en abril de 1866, solicita entrar en el noviciado. Será entonces cuando abandonaría su ciudad para siempre. Antes de su partida asiste a la inauguración de la cripta, a petición expresa del Monseñor Laurence, obispo de Tarbes.
En sus primeros años con las monjas, la santa jovencita sufrió mucho, no sólo por su mala salud, sino también a causa de las malas relaciones que tuvo que soportar de parte de la Madre Superiora, que temía por un lado que el favor de las apariciones le empujara a la vanidad y por otro, no acababa de creerse sus enfermedades. Bernadette fue humillada a menudo.

LA VIDA EN LA CONGREGACION

En su comunidad, la santa se dedicó a ser buena enfermera y mejor cristiana. El nombre que recibe es el de Sor Marie Bernarde: Marie por las Apariciones y Bernarde por su nombre de pila. En septiembre de 1866, el asma crónico que padecía le hace empeorar gravemente. Se teme por si vida y se piensa que no superará esa noche. Tal es así que consideran que haga la profesión de votos “in articulo mortis”. Finalmente sobrevive a esa noche.
Con el éxito y el aumento de las peregrinaciones a Lourdes, la fama de Bernadette sigue creciendo. La congregación la mantiene en Nevers temiendo que su presencia ocasionase molestias a los lugares donde fuese. Allí logró mantenerse oculta la mayor parte del tiempo, fue feliz. Llegó a ser la responsable del servicio de enfermería y colabora en la sacristía. El médico del convento se felicitaba por su competencia.

LOS ULTIMOS AÑOS. BEATIFICACION Y CANONIZACION

Los últimos años fueron muy duros. La que quería cuidar a los enfermos tiene que ser cuidada. La que quería jugar con los niños debe dejar de hacerlo. La que ayudaba tan feliz en la Eucaristia no puede muchas veces ni tan siquiera asistir.
Sor Marie Bernarde entraría en la enfermería a finales de 1878 y ya no saldría de ella. El 16 de abril de 1879, estando ya muy mal de salud y teniendo apenas 35 años, agarrando contra su pecho un crucifijo y exclamando: «Ruega Señora por esta pobre pecadora», falleció. Bernadette fue enterrada en el cementerio del propio convento.
Treinta años después, se procedió a la exhumación de su cuerpo siguiendo los dictámenes de la causa de beatificación. Exhumado en septiembre de 1909, en abril de 1919, luego en abril de 1925, el cuerpo incorrupto de Santa Bernadette se conserva en una urna-relicario situada en la capilla del antiguo Convento de San Gildard de Nevers.
Convento de San Gildard de Nevers
34 rue Saint-Gildard
58000 Nevers
Tfn.: (00).(33).3 86 71 99 50
Fax : (00).(33).3 86 71 99 51
www.sainte-bernadette-nevers.com
contact@espace-bernadette.com
 

El 14 de junio de 1925, el Papa Pío XI beatificó a Bernadette en San Pedro de Roma. 
El 8 de diciembre de 1933, la beata Marie Bernarde es canonizada por el papa Pío XI
El texto solemne de la canonización pronunciado por el Papa fue: 
«En honor de la Santísima e indivisible Trinidad, para la exaltación de la fe católica y para el incremento de la religión cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, después de madura deliberación y habiendo implorado la ayuda divina, el parecer de nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia Romana, los Patriarcas, los Arzobispos y Obispos, declaramos y definimos Santa a la Beata María Bernarda Soubirous y la inscribimos en el catálogo de los Santos, estableciendo que su memoria será piadosamente celebrada todos los años en la Iglesia universal el 16 de abril, día de su nacimiento para el cielo».